miércoles, 4 de marzo de 2009

Ir contigo

La vida es un continuo ir y venir. ¿Y qué momento tenemos para detenernos a pensar en lo que realmente importa? Quizá en el semáforo en rojo; o durante la hora para comer. O, ¡ya sé! tal vez al doblar la esquina, antes de contestar la llamada gritante en el celular. No, espera, nunca hay tiempo y... cuando regresas ya es muy tarde, en un pestañeo todo vuelve a comenzar.

Lo maravilloso aquí es, que por primera vez, no necesito detenerme a pensar. Verás, lo que necesito va conmigo y me acompaña en cada movimiento.

Es la certeza de saber que todo está perfecto; porque, aunque voltee y note mi hombro libre, sé que tomo tu mano permanentemente.

No necesito más.

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