¿Cómo es que funciona? Es magia, debe ser magia, no hay otra opción.
Un momento lo cambia todo. Un instante dirige el camino.
Vas por la vida pensando que todo va bien pero aún hay algo que falta, ¿lo encontraré? Rodeada de opciones, abres una puerta y te das cuenta que no es tu lugar. Sales, retrocedes, avanzas. Tantas vueltas marean. Continuo movimiento. No te detengas, piensas, sigue buscando.
Más tiempo pasa. Te invaden dudas. Quizá es inútil, quizá es mejor dejarlo así, descansar, aceptar que aquello no existe. Entonces, cuando resuelves dejar ir esa búsqueda y apaciguar aquel impulso que cada mañana y cada noche te despierta hablándote de algo más... ¡llega!
¿Cómo? No lo sé, debe ser magia.
Es cuando un segundo dura más. Cuando el tiempo se extiende y los sentidos se liberan. Entonces, lo notas, es como si un destello encendiera parte de tu alma. Pero, ¿qué pasa? preguntas. La mente no lo entiende. Probablemente estoy equivocándome. Evades.
Pero todo a tu alrededor grita que ahí tienes tu respuesta. Algo en lo profundo de tu ser habla. No puedes ignorarlo. Hay un pulso constante en tu interior que no se detiene, te explica que ahora todo tiene sentido. Quieres averiguar más, tener certeza; pero la lógica no forma parte de esta conclusión. ¿Entonces, qué pasa? Debe ser magia.
Lo sabes, lo sabes aunque no lo entiendas. Sabes que lo encontraste. Que está ahí, presente, en tu vida. Que en un momento, todo cambió. Y para el mayor bien. Y ese pulso sigue constante.
Ves cara a cara la alegría. La culminación de tanto amor. La satisfacción y el deseo de nuevos y mejores retos dirigen tu camino.
El camino que ahora comparto contigo. Ahora que te encontré. Ahora que estás conmigo.
Debe ser magia.
martes, 24 de febrero de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)